La Administración Pública debe involucrarse más en la lucha contra las plagas en los campos españoles

La Administración Pública debe involucrarse más en la lucha contra las plagas en los campos españoles

A veces, no tenemos en cuenta la importancia que tienen las actividades que son propias del sector primario. Aunque es verdad que la sociedad ha cambiado de una manera considerable en los últimos tiempos y que ahora el sector terciario es el que suele tener una mayor importancia en lo que respecta al PIB, lo cierto es que olvidarnos de cuestiones como la agricultura, la ganadería o la pesca, entre otras cosas, es un problema del que siempre nos terminamos arrepintiendo. Aunque no supongan la mayor contribución a los indicadores económicos, sin estas cuestiones no se entiende el mercado (sobre todo el alimentario) español.

En los párrafos que siguen nos vamos a referir a un aspecto de nuestro sector primario como lo es la agricultura, que tradicionalmente ha sido la más representativa del mismo y que, de toda la vida, se ha expuesto a un problema tan importante y tan grave como lo es la llegada de las plagas de insectos que se producen cada año en nuestros campos, que suponen una gran cantidad de pérdidas económicas y que pueden llegar incluso a arruinar a pequeños (e incluso a grandes) propietarios.

El portal web Infoagro informaba de cuál es el peso exacto del sector agrario en el interior de nuestras fronteras. En concreto, el peso en el PIB de este sector es del 10%, lo cual supone un valor aproximado de 50.000 millones de euros. Seguro que este dato os ha sorprendido a muchas de las personas que estáis leyendo este artículo y que pensabais que el peso de esta actividad era bastante más residual que el que os acabamos de transmitir. Y es que no cabe la menor duda de que actividades como a la que nos venimos refiriendo están bastante infravaloradas en pleno 2020.

Por eso hay que tratar no solo de potenciarlas en la medida en la que nos sea posible, sino que además hay que procurar que las plagas de insectos no se produzcan bajo ningún concepto. Una noticia que fue publicada en el diario El Mundo informaba de las siete plagas que son más peligrosas para las cosechas y las personas que se encargan de sacarlas adelante. Las tres que os vamos a destacar son las siguientes:

  • La cucaracha americana es la que presenta un mayor riesgo.
  • La chinche de cama es otro de los grandes peligros.
  • El mosquito tigre es una verdadera amenaza para la salud del cultivo español.

Proporcionar a los profesionales de la agricultura todos los medios para intentar que las plagas de insectos que amenazan sus cosechas desaparezcan es una de las obligaciones que las administraciones públicas deben tener en un país como el nuestro. Aunque es cierto que hemos mejorado a este respecto sobre todo a raíz de la llegada de la PAC (Política Agraria Común, de la Unión Europea), la verdad es que seguimos teniendo la sensación de que los agricultores siguen estando minusvalorados. Así nos lo cuentan los profesionales de Control Plag, una entidad dedicada a la provisión de servicios y productos para ponerle coto a las plagas y cuyos clientes manifiestan que, todavía a día de hoy, encuentran insuficientes las ayudas del sector público.

Un peligro para nuestra imagen como país

Imaginaos el peligro que puede suponer que en Europa y el mundo entero se enteren de que nuestros cultivos sufren plagas de una gran cantidad de insectos. ¿Qué consecuencias piensan los políticos que puede tener para nuestro vino y los productos que nacen de nuestras tierras? La verdad es que nuestra imagen se vería resquebrajada y nuestros socios dejarían de confiar en nosotros en la medida en la que lo vienen haciendo de un tiempo a esta parte.

Pero es que hay otra cosa que tenemos que tener en cuenta: si perdemos miles y miles de hectáreas de cultivo, es evidente que pueden suceder dos cosas:

  • Que no podamos exportar y obtener un enorme beneficio de todos aquellos productos que sean un excedente de producción.
  • Que tengamos que importar, desde otros países, productos que consumamos y cuya producción nacional sea más justa. Aunque estos productos vengan de Europa y no tengan aranceles, hay que pagar el coste del transporte.

En definitiva, no puede dudarse de que la llegada de plagas supone una enorme cantidad de problemas de gran consideración en nuestro país. Y eso es lo que tenemos que tratar que entiendan los responsables de las diferentes administraciones. Desde luego, no va a ser fácil convencerles porque solo cuando le ven las orejas al lobo actúan. Que esto cambie es realmente importante para tratar de hacer nuestros campos más seguros y para que los productos que nacen de él sean, todavía, de mejor calidad. Y esto, aunque nos digan lo contrario, es posible.

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