Durante años, las oficinas llenas de archivadores, carpetas gruesas y pilas interminables de papeles fueron el símbolo más reconocible de cualquier empresa. El día a día se organizaba alrededor del papel: se imprimía, se fotocopiaba, se clasificaba y se guardaba en estanterías que acababan ocupando más espacio que las propias mesas de trabajo; hoy ese paisaje está cambiando con rapidez. La digitalización se ha convertido en una de las transformaciones más relevantes del entorno laboral moderno, y, además, en una vía cada vez más sostenible dentro del ámbito empresarial y administrativo.