Dieta Vegana y salud bucodental

Dieta Vegana y salud bucodental

Cuando se habla de dieta vegana, hay muchas cosas que no entendemos por falta de información, ¿de dónde toman las proteínas?, ¿Cuáles son los beneficios?, ¿las desventajas?, ¿están bien alimentados?. Hay mucha información que suele no conocerse porque implica un poco más de investigación y que debería tomarse en cuenta antes de tomar una decisión.

No entraremos en el debate de si todos deberíamos ser o no veganos, esa es una decisión absolutamente personal y cada persona debe ser libre de elegir si quiere o desea cambiar su estilo de vida, sin embargo, compartir la información no le hace daño a nadie y es eso es lo que hablaremos a continuación.

Cuando se toma una decisión de este tipo, hay muchos factores que deben tomarse en cuenta, pues todos los organismos son diferentes y pueden reaccionar de una manera distinta, por lo que tal vez hacer un cambio radical no sea la mejor opción, quizás al hacerlo escalonado el organismo se adapta mejor al cambio de alimentación, lo importante es que este cambio -sea cual sea el estilo de vida que se desee asumir- sea para mejor, y un factor a destacar, es la salud bucodental.

Pero primero, debemos conocer a ciencia cierta qué es el veganismo y cuales son sus características fundamentales. Por lo que podemos empezar definiendo como la práctica o estilo de vida que consiste en abstenerse del consumo o uso de productos de origen animal. Por lo que es una alternativa ética y sana al consumo y dependencia de los productos como la carne, el pescado, los lácteos, los huevos, la miel, los productos derivados de los animales, y otros artículos de origen animal como el cuero y las pieles.

Teniendo esta definición en mente, una de las grandes preocupaciones al respecto, es de qué alimentos se obtienen las proteínas cuando no se consumen productos cárnicos, y la realidad es que se pueden encontrar en alimentos como:

  • Champiñones: Este alimento aporta proteínas de origen vegetal, fibra, minerales (magnesio, fósforo, yodo, calcio, zinc y potasio) y vitaminas A, B1, B2, B3, B5, B9, C, D y E.
  • Frutos secos: Las nueces, las almendras, los anacardos, las avellanas…son una buena opción para complementar desayunos, meriendas y ensaladas porque aportan fibra, antioxidantes y vitaminas B y E.
  • Lentejas: Destacan por su contenido en hierro, zinc, magnesio, sodio, potasio, selenio, calcio y vitaminas. Las lentejas tienen vitaminas del complejo B como la B2, B3, B6, B9 (ácido fólico), vitamina A, vitamina E. También es una buena fuente de fósforo, manganeso, y ácido fólico.
  • Seitán: Es una pasta de proteína de trigo, por tanto, es un alimento rico en proteínas y bajo en grasas e hidratos de carbono. El seitán de forma marinada se utiliza en las recetas veganas para simular la textura de los filetes de carne.
  • Garbanzos: Se trata de una legumbre con vitaminas B3, C, K y B9. Además, este alimento se puede consumir tanto en guisos como en ensaladas y son la base de recetas saludables como el hummus.
  • Tofu: Es un derivado de la soja y tiene un alto contenido en hierro y calcio. También contiene vitamina B1 y minerales como el manganeso, el selenio, el fósforo, el cobre y el zinc.
  • Quinoa: Tienen un alto nivel de proteínas, hasta un 23%, aunque depende de los distintos tipos que hay en el mercado. La quinoa es un ingrediente idóneo para completar las ensaladas y aporta minerales como el calcio, el hierro, el magnesio y el fósforo, así como vitaminas (C, E, B1, B2 y niacina). Además, este alimento es rico en aminoácidos, que influyen en el desarrollo cerebral, y grasas Omega 6.

Por lo que podemos ver, las opciones son variadas para eliminar las carnes de la dieta y aún así, seguir obteniendo las proteínas que necesita el organismo para funcionar correctamente. El asunto primordial cuando se trata de asumir una dieta vegana, es sustituir los alimentos de origen animal por unos que sigan aportando todos los nutrientes, por lo que debe quedar atrás el viejo pensamiento de que ser vegano o vegetariano sólo es comer ensaladas.

Otro aspecto importante a destacar es que si no se consiguen los suficientes nutrientes en esta nueva dieta, el cuerpo empezará a encontrarse más débil, por lo que si se va a comenzar el cambio de estilo de vida, lo primordial es tener a la mano una lista de alimentos que suplan todo lo que se está dejando de consumir, para evitar problemas que afecten a largo plazo la salud integral.

Salud bucodental y veganismo

En lo relacionado a la salud bucal, es fundamental prestar especial atención al consumo de los siguientes nutrientes, pues nuestros amigos de Odonthos Clínica Dental consideran son fundamentales para el cuidado no solo del organismo en general, sino para una salud bucodental óptima tanto a nivel estético, como a nivel de funcionamiento.

  • Vitamina B12: La falta de esta vitamina puede provocar o agravar enfermedades de las encías, como la gingivitis o la periodontitis. De no atajarse, estas enfermedades pueden incluso derivar en la pérdida de algunas piezas dentales.
  • Vitamina B2: Aunque es menos conocida que la anterior, la vitamina B2 o riboflavina también juega un importante papel en nuestra salud dental, pues, entre otras funciones, es la encargada de mantener sanas las mucosas, también las de nuestra boca. Su déficit puede provocar úlceras bucales o labiales, dolor de garganta e inflamación de las membranas mucosas.
  • Calcio: Aunque hay muchos vegetales ricos en calcio, como los frutos secos y las semillas, es el calcio de los lácteos el que más fácilmente se asimila, por eso, no tomar lácteos puede llevarnos a tener déficit de este mineral, indispensable en la salud de los huesos y de los dientes. Una dieta pobre en calcio puede favorecer la erosión del esmalte de los dientes y la aparición de caries.
  • Vitamina D: Esta vitamina, entre otras funciones, facilita la absorción del calcio y del fósforo, dos elementos fundamentales para que los dientes y las encías permanezcan sanos.
  • La arginina: La arginina es un aminoácido que ayuda a prevenir las caries y las enfermedades de las encías, además de ayudar a acabar con la placa dental. Aunque está presente en algunos vegetales, se encuentra especialmente en la carne, las aves, el pescado y los productos lácteos. Sin este aminoácido, la protección que proporciona se vería reducida.

¿Qué hacer antes del cambio?

Antes de cambiar de estilo de vida, lo principal es investigar todo lo referente a los principios filosóficos y alimenticios que se comenzarán a adoptar, desde el momento que se implemente el cambio. Por lo que una buena opción es hablarlo con el médico de cabecera, buscar asesoramiento y acompañamiento de un nutricionista para aprender sobre la sustitución de alimentos y comentarle al dentista de los cambios que  se harán en la alimentación; ya que esta información será parte de la historia médica que a futuro determinará las acciones a tomar antes, durante y después de un tratamiento de cualquier especialista de la medicina.

Como mencionamos anteriormente, mientras exista una alimentación balanceada en la que todos los nutrientes que necesita el organismo se encuentren en las cantidades correctas para el funcionamiento eficiente del cuerpo, el cambio de dieta no debería hacer ningún daño, el problema es cuando se toma esa decisión sin conocer verdaderamente el cómo y el porqué de cada alimento que debe empezar a consumirse de forma regular para compensar aquellos que ya no se consumen.

La mejor forma de atacar los problemas bucodentales será llevar una dieta saludable, tomando en cuenta todos los cambios y mantener la higiene bucal bien atendida, tanto por los profesionales como individualmente.

Para ello, es fundamental el buen cepillado de dientes, esta acción debe llevarse a cabo por lo menos durante 2 minutos y realizarse preferiblemente después de cada comida o ingesta de alimentos dulces, utilizar el hilo dental diariamente y visitar cada 6 meses a controles odontológicos, para mantener una atención preventiva de la cavidad bucal.

Cuando se trata de un cambio de vida radical, el primer error es querer hacerlo sin tomar las medidas previas al mismo. Por lo que insistimos en que, de estar seguros de querer llevarlo a cabo, debe hacerse bajo el conocimiento absoluto de todos los factores que se verán directamente modificados, tomar en cuenta la opinión de los especialistas de la salud y de los miembros de la familia, pues aunque esas decisiones son personales, afectan al entorno inmediato.

Es un cambio que de una u otra manera, se hace presente en la cotidianidad de todo un núcleo familiar, de amigos o de compañeros de trabajo, pues debe considerarse el cambio a la hora de programar alguna reunión, tener opciones veganas de alimentación para que la persona no se sienta incomoda o no tomada en cuenta.

Asumir un nuevo estilo de vida es complejo y no se recomienda hacerlo de un día para otro, por el contrario hacerlo poco a poco, disminuyendo el consumo cárnicos y de origen animal, buscando cómo sustituirlo lentamente, se convertirá en un aliado a la hora de dar el paso definitivo, pues ya se ha tenido un tiempo de experimentación y de adaptación, tanto a nivel personal, económico y social.

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