Cómo transportar el material deportivo para hacer una carrera

Octubre y noviembre son los meses en los que más pruebas competitivas se organizan. Así, no es difícil que los campeonatos deportivos vuelvan a organizar pruebas y competiciones tras el parón veraniego y que, además, aprovechen que todavía hace buen tiempo e incluso calor para buscar lugares emblemáticos en los que bordarlo con la organización, sin preocuparse de que el mal tiempo arruine la carrera y que, por tanto, tenga que organizarse en otro momento.

Octubre y noviembre son los meses en los que más pruebas competitivas se organizan. Así, no es difícil que los campeonatos deportivos vuelvan a organizar pruebas y competiciones tras el parón veraniego y que, además, aprovechen que todavía hace buen tiempo e incluso calor para buscar lugares emblemáticos en los que bordarlo con la organización, sin preocuparse de que el mal tiempo arruine la carrera y que, por tanto, tenga que organizarse en otro momento.

Por eso, el Mediterráneo se llena en otoño de pruebas de trial, de triatlón, de ciclismo e incluso de actividades acuáticas que no solo ofrecen un clima envidiable y que nos recuerda todavía al verano, sino que además son todo un impulso para la economía de estos lugares, que ven como su temporada alta empieza a ver su fin.

Pero tras las gestiones de encontrar la prueba, inscribirse y realizar el pago, viene el más difícil todavía: elegir el medio de transporte que nos llevará hasta el lugar donde se organiza la prueba, reservar el hotel en el que nos hospedaremos (cabe recordar que, en este tipo de pruebas, el día anterior a la realización de la carrera se produce la retirada del dorsal) y, sobre todo, seleccionar un vehículo de confianza que traslade todo el material técnico y deportivo. Y es que en el caso de una prueba de triatlón, de ciclismo o de kayak, por ejemplo, tenemos que llevar con nosotros la bicicleta o la embarcación con la que competiremos. Y es que en demasiadas ocasiones hemos podido ver cómo una compañía aérea, por ejemplo, le rompe el material de competición a un atleta y le compensa con poco dinero cuando el valor real de estos productos es muy elevado.

Si la opción con la que transportarás el material es tu propio coche o el tren, es más fácil de controlar porque lo llevamos contigo en todo momento y eres el encargado de su cuidado y mantenimiento. Pero si por el contrario la mejor opción de transporte es el avión, recomendamos pagar el seguro de viaje del material deportivo, embalarlo bien con un etiquetado de ‘producto frágil’ y, de paso, comunicarle al personal de handling que es un producto de mucho valor e importante para nuestras competiciones.

Pero, ¿qué hacer al llegar al lugar de la competición si hemos viajado en tren o en avión? Y es que el suplicio todavía no se ha acabado y si el material ha llegado en perfecto estado, todavía puede sufrir algún desperfecto… En ese caso, lo que también recomendamos es que se opte por un servicio de taxi, ya que los locales están acostumbrados a tratar con este tipo de cliente debido a las numerosas pruebas físicas que se suelen realizar a lo largo del otoño, el invierno y la primavera, además de los numerosos viajes y transportes que realizan también en verano. Es el caso que recomiendan, además, desde la Asociación de Taxis de Santa Pola Polataxi, ya que los taxis no cuentan solo con una medida estándar, sino que los hay de grandes dimensiones y se puede especificar qué tipo de transporte es el preferido o el necesario a la hora de realizar el pedido del taxi.

El peligro de que se rompa el material técnico y deportivo

El gran miedo de los deportistas es tener un problema con el material justo antes de comenzar una competición. No solo por la imposibilidad de encontrar un sustituto en un periodo de tiempo tan corto, sino por la incomodidad que eso supone y, sobre todo, el gasto. Es decir, en el caso de que el material roto o perdido sea unas zapatillas, es imposible estar cómodos con otras recién compradas con las que no hemos entrenado ni las hemos ‘tuneado’ a nuestro gusto. En numerosas ocasiones, incluso en grandes competiciones como los Mundiales o incluso los Juegos Olímpicos, numerosos atletas han visto como las aerolíneas rompían o perdían sus materiales y eran otros atletas los que les prestaban los suyos, aunque con no muy buenos resultados para los damnificados debido a la incomodidad de unos materiales que no están configurados a su gusto.

Pero no solo de comodidad hablamos, sino que una rotura del material produce otro gran problema más allá del monetario: el tiempo de espera a la llegada y configuración del nuevo material, durante el cual no podremos realizar otras competiciones. Y eso es un gran problema para los profesionales, ya que además del gato en comprar nuevo material se pierden ingresos al no poder cursar una competición.

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