La atención dental es una de las especialidades sanitarias que más utilizamos. Quizás no todo lo que debiéramos, pero todos hemos acudido varias veces a lo largo de nuestra vida al dentista. ¿Para qué vamos? ¿Qué hacemos allí? Te hablamos de los tratamientos dentales que más seguimos los españoles.
En la salud dental, salud y estética están íntimamente relacionadas. Una de las razones por las que solemos ir al dentista es porque no nos gusta la apariencia de nuestra boca. Los tratamientos estéticos se encuentran entre los más demandados en nuestro país. Especialidades que no van dirigidas a la belleza, en primera instancia, como la ortodoncia, que corrige problemas de mala posición y mala oclusión dentaria, los enfocamos desde un punto de vista estético.
Por suerte, cada día somos más conscientes de que no cuidar nuestra boca tiene efectos sobre la salud. Descuidar los problemas en las encías puede derivar en caída de dientes. Las caries profundas pueden acarrear hipersensibilidad dental. Por otro lado, poco a poco nos estamos dando cuenta como la mala salud dental tiene repercusiones sobre otras partes del cuerpo y sobre la salud en general. Algunos estudios señalan la relación que existe entre una infección profunda de las encías, periodontitis, y el aumento del riesgo de padecer accidentes cardiovasculares.
El conocimiento anatómico de la odontología, y la conciencia que tenemos sobre los efectos de la salud dental es cada vez mayor. Como nos cuentan los odontólogos de Smile Line, una clínica dental multidisciplinar de Villaverde (Madrid), que aplica los últimos avances en materia de salud dental a los pacientes que atienden, los adelantos tecnológicos y los tratamientos novedosos están posibilitando prestar una atención dental cada vez más precisa y efectiva.
Sin duda, esto influye en las intervenciones que demandamos al dentista cuando visitamos la clínica dental. Estos son los tratamientos más solicitados.
Profilaxis.
La profilaxis es el nombre científico que recibe la limpieza dental profesional. Una amiga de Murcia, Asun, me dice que hay que someterse a una de ellas cada cierto tiempo. Aunque nos cepillemos los dientes dos veces al día, la higiene dental casera es insuficiente. De hecho, problemas como el sarro no se eliminan con el cepillado común.
Una de las razones por las que nos solemos someter a la profilaxis es porque esta acción la suelen aplicar muchas clínicas dentales en las visitas rutinarias que hacemos al dentista una vez al año o cada 6 meses.
La profilaxis es efectiva para minimizar el riesgo de caries y, sobre todo, para prevenir enfermedades en las encías: gingivitis y periodontitis.
A menudo, confundimos la profilaxis, que es más suave y superficial, con tratamientos de eliminación de la placa bacteriana más agresivos como el alisado radicular. En esta segunda intervención, el dentista no solo elimina el sarro acumulado en la base emergida del diente, sino que remueve las bolsas de bacterias que se están formando bajo las encías.
El tratamiento profiláctico resulta agradable para el paciente, puesto que deja en él una sensación de boca limpia y de aliento fresco. Mucho más profunda que cuando nos cepillamos los dientes en casa.
Los empastes.
Los empastes, también conocidos como obturaciones, son la restauración de un diente que ha sido perforado, por lo general, por una caries.
La caries va excavando un orificio, como una caverna, en la pieza dental, que avanza poco a poco hacia el interior del diente, la pulpa. Este proceso de destrucción, en un primer momento es lento, ya que debe taladrar el esmalte dental, la parte más dura del diente, y posteriormente avanza más rápido, cuando llega a la dentina.
En la mayoría de los casos acudimos al dentista cuando la caries ha producido infección. Cuando padecemos un intenso dolor de muelas. El orificio ha llegado a la zona de la pulpa. La parte blanda por la que discurren los vasos sanguíneos capilares y las terminaciones nerviosas. El dentista debe esperar a que remita la infección para abordar el problema.
Por esta razón, las obturaciones se suelen aplicar conjuntamente con las endodoncias, que es un tratamiento diferente. La endodoncia consiste en extraer la parte de la pulpa del diente que ha quedado infectada, sanear la zona y sellar el conducto. Es lo que llamamos en lenguaje vulgar, matar el nervio.
Si la caries ha llegado a este estado de desarrollo, es imprescindible practicar la endodoncia antes de efectuar el empaste. El empaste cosiste en cerrar el orificio de la caries y reconstruir la parte dañada del diente con una resina dura, compatible con el cuerpo humano, que se llama composite.
La colocación de empastes forma parte de una rama de la odontología que se llama odontología conservadora. Y que vela por conservar, en la medida de lo posible, los dientes originales.
Blanqueamiento dental.
El blanqueamiento dental es uno de los tratamientos más demandados por los pacientes. Consiste en aclarar varios tonos el color de nuestra dentadura.
Entre los métodos más utilizados para blanquear los dientes destacan el blanqueamiento por luz LED y el blanqueamiento ambulatorio, dos técnicas eficaces pero con diferencias importantes en su aplicación, rapidez y control profesional.
El blanqueamiento dental por LED se realiza en la clínica bajo la supervisión directa del odontólogo. Consiste en aplicar sobre los dientes un gel blanqueador que contiene peróxido de hidrógeno o de carbamida, sustancias que actúan sobre las manchas. A continuación, se proyecta una luz LED que activa estos compuestos, acelerando un proceso químico de oxidación que descompone las moléculas responsables de la coloración dental. Cada sesión suele durar aproximadamente una hora, y en pocas sesiones se pueden conseguir resultados visibles. Este método surgió como alternativa al antiguo blanqueamiento con láser, que resultaba más agresivo para el esmalte. Aunque el LED es más seguro, sigue siendo un tratamiento intenso que requiere control profesional para evitar hipersensibilidad dental o debilitamiento del esmalte. Además, sus efectos no son permanentes, por lo que puede ser necesario repetirlo con el tiempo.
Por otro lado, el blanqueamiento ambulatorio es un tratamiento que el paciente realiza en su casa, aunque siempre bajo la supervisión del dentista. Tras una evaluación previa, se proporciona una férula personalizada junto con un gel blanqueador. El paciente coloca el gel en la férula y la utiliza durante toda la noche. La férula distribuye el producto blanqueador de manera uniforme y permite que actúe de forma progresiva. A lo largo del tratamiento, el paciente acude a revisiones periódicas para comprobar los avances y realizar ajustes.
La principal diferencia entre ambos métodos radica en la rapidez y la intensidad. El blanqueamiento por LED ofrece resultados más rápidos, mientras que el ambulatorio es más lento, pero también más gradual y, en muchos casos, más cómodo. Además, el tratamiento en clínica es más controlado durante la aplicación, mientras que el ambulatorio implica una mayor responsabilidad por parte del paciente, aunque sigue supervisado por el profesional. La web médica norteamericana National Library of Medicine explica bastante bien las diferencias. Con ambos tratamientos obtenemos resultados efectivos.
Ortodoncia.
La ortodoncia en sí, más que un tratamiento es una rama de la odontología, que trata sobre el estudio y corrección de problemas de alineación dental y de oclusión de las arcadas. En ella se utilizan diferentes tratamientos o intervenciones que dependen del problema concreto a tratar y de las preferencias del paciente.
La ortodoncia invisible es actualmente la opción más popular. Este tratamiento utiliza férulas transparentes hechas a medida que se ajustan a la dentadura del paciente. Las férulas aplican una presión suave y progresiva para mover los dientes hacia la posición deseada. Se cambian aproximadamente cada tres semanas, permitiendo avanzar gradualmente en el tratamiento. Como nos explica la revista Gaceta Dental, una de sus principales ventajas es que se pueden quitar para comer, beber o cepillarse los dientes, lo que facilita la higiene bucal. Sin embargo, requiere un alto nivel de compromiso, ya que es necesario llevarlas puestas unas 22 horas al día. Debes saber que este tratamiento de ortodoncia no es adecuado para todos los casos. En aquellos pacientes que presentan problemas de maloclusión severa o que hay que mover una gran cantidad de piezas dentales en el tratamiento, la ortodoncia invisible no es suficiente.
La ortodoncia con brackets es la técnica más tradicional y sigue siendo la más utilizada por su eficacia. Consiste en colocar pequeñas piezas, llamadas brackets, adheridas a los dientes y unidas por un arco metálico que ejerce presión para alinearlos. Este sistema permanece fijo durante todo el tratamiento y permite corregir una amplia variedad de problemas dentales. Existen diferentes tipos de brackets. Los metálicos son los más resistentes y efectivos, aunque también son los más visibles. Los de porcelana ofrecen una mejor estética, ya que se asemejan al color del diente, pero son más frágiles. Por su parte, los brackets de zafiro combinan estética y resistencia, aunque pueden generar mayor fricción. También existen los brackets de autoligado, que incorporan un sistema que sujeta el arco sin necesidad de ligaduras externas.
Otra opción es la ortodoncia lingual, que funciona de manera similar a los brackets tradicionales, pero que se coloca en la cara interna de los dientes. Esto hace que sea prácticamente invisible desde el exterior, lo que supone una ventaja estética importante. Es eficaz para tratar diferentes problemas como el apiñamiento dental o la mala mordida. Sin embargo, puede resultar incómoda al principio, dificultar el habla y provocar pequeñas heridas en la lengua hasta que el paciente se adapta a levarlos.
Cada tipo de ortodoncia tiene sus ventajas e inconvenientes. La elección dependerá de las necesidades del paciente, la complejidad del caso y el nivel de compromiso que esté dispuesto a asumir durante el tratamiento.
Colocación de implantes.
La colocación de implantes es uno de los tratamientos dentales que más han avanzado en los últimos años. Algo que facilita reponer los dientes perdidos y recuperar la operatividad de la dentadura en la mayoría de los casos.
Como sucede con la ortodoncia, existen diferentes modalidades. Los implantes dentales de titanio son los más utilizados en la práctica. Consisten en un pequeño tornillo que se coloca en el hueso maxilar para sustituir la raíz del diente perdido. El titanio destaca por su alta biocompatibilidad, lo que significa que el organismo lo acepta fácilmente sin provocar rechazo. Además, favorece la osteointegración, es decir, la unión natural entre el hueso y el implante. Este material también es ligero, resistente y no se deteriora con el tiempo, lo que permite obtener resultados duraderos.
Como alternativa a los implantes de titanio han aparecido los implantes de circonio, que han ganado popularidad en los últimos años. Este material cerámico también es altamente compatible con el organismo y presenta un riesgo bajo de reacciones y rechazos. Una de sus principales ventajas es que dificulta la adhesión de la placa bacteriana, lo que reduce el riesgo de infecciones como la periimplantitis. Su color blanco se asemeja al de los dientes naturales, ofreciendo un mejor resultado estético, especialmente en zonas visibles, como los implantes que se colocan en la parte frontal de la dentadura.
Por otro lado, los implantes de carga inmediata representan un avance importante en implantología. Esta técnica permite colocar una prótesis provisional el mismo día de la intervención. De este modo, el paciente recupera rápidamente la estética y funcionalidad de su dentadura. La clave está en que esta prótesis inicial no ejerce presión directa sobre el implante, sino sobre la encía y las piezas dentales aledañas, lo que facilita su integración en el hueso. Aunque ofrece ventajas como una recuperación más rápida y un menor impacto en la vida diaria, no es adecuada para todos los pacientes, ya que requiere una buena calidad ósea y de la encía.
Otro modelo de implante son los implantes cigomáticos. Están indicados para personas que no disponen de suficiente hueso en el maxilar. En estos casos, el implante se ancla en el hueso del pómulo, que es más denso y resistente. Esta técnica permite colocar prótesis dentales estables cuando no es posible recurrir a implantes convencionales, ofreciendo una solución eficaz en situaciones más complejas.




