Me vuelvo al pueblo, una decisión acertada

Me vuelvo al pueblo, una decisión acertada

Con la maldita pandemia del coronavirus se ha comprobado que la mejor forma de poder vivir tranquilo, en naturaleza y sin riesgos es hacerlo en el campo. La famosa España Vaciada, esa que está perdiendo habitantes, ha ganado la batalla a la ciudad. De hecho, son muchas las personas que se están comenzando a empadronar en los municipios ante un posible nuevo confinamiento. Además, se ha incrementado la venta de casas rurales. Ahora todos queremos vivir en una casa con vistas al campo y donde podamos hacer ejercicio o salir a dar una vuelta.

En mi caso, no tuve que esperar a la pandemia para decir la famosa frase de “me vuelvo al pueblo”. Lo decidí hace cinco años. La verdad es que no es una decisión fácil porque tienes que dejar muchas cosas atrás. Es cierto que pierdes cosas, pero también ganas más. Soy periodista freelance. Mi misión es la de enviar reportajes, textos o artículos a los medios de comunicación para que me los publiquen. También colaboro con varias páginas webs enviando mi texto, por lo tanto, no hacía falta vivir en la misma ciudad donde trabajo.

Falta de conexión

Ahora bien, uno de los principales problemas que se enfrenta la gente del mundo rural, es la falta de conexión a Internet. Aunque las teleoperadoras dicen que hay conexión en toda España, no es cierto. Somos muchos los que tuvimos que padecer durante los primeros  meses. Es lamentable ver cómo el 90% de los municipios de Castilla y León no tienen Internet rápido ni lo esperan en los tres próximos años. Es curioso, pero en estos pueblos no llega el cable antiguo de Telefónica, no tiene capacidad para más servicio, lo que quiere decir que entre todas las empresas nos tenemos que repartir las líneas y los megas disponibles.

Falta de vivienda

El otro gran problema al que se enfrentan las personas que se van a vivir al mundo rural, es la falta de vivienda. Comencé a mirar por el pueblo si había viviendas para entrar. Pues bien, las que estaban para vivir eran muy caras. Y las baratas, necesitaban demasiado mano de obra. Al final, después de mirar mucho, acerté con una casa a la que tuve que cambiar hasta el tejado. Por suerte di con la empresa Cubiertas Estévez, que realizaron un gran trabajo y por buen precio. Pero es que estas empresas no se encuentran en todos los lados.

Otro problema que tienen las familias que viven en los pueblos es la falta de asistencia médica. Recuerdo cuando había consulta médica todos los días, ahora, un día y da gracias. Y este es el problema, que están cerrando centros sanitarios y dejan a los pueblos sin ayudas. No es la primera vez que una persona mayor, muere o empeora su situación por culpa de no tener un centro médico en su pueblo. Con todas estas cosas, es normal que la gente no quiera vivir en el medio rural. Sin embargo, a todos los políticos se les llena la boca cuando hablan de la España Vaciada, pero finalmente no se apuesta nada. O eso al menos pasa hasta ahora.

Ayudas

Afortunadamente cada vez se apuesta más por estas cosas. No hace mucho leí, una serie de ayudas que la Junta de Castilla y León iba a ofrecer. Y curiosamente, eran enfocadas a los dos problemas que yo tuve: la falta de Internet y la falta de vivienda. Una vez que se tienen estas dos cosas, es posible poder pensar en crecer. Está claro que si tuviéramos las medidas posibles, muchas personas se irían a vivir a los pueblos. Como me pasó en mi caso, cuando alguien se va a vivir a un pueblo, genera mucho más. Por ejemplo, das trabajo a una empresa de rehabilitaciones durante un tiempo. Y ya comienzas a comprar en las tiendas del pueblo para poder revivir la economía.

Es una pena que por culpa de esta pandemia nos hayamos dado cuenta de que el vivir en el medio rural es lo mejor que nos puede pasar. Sin embargo, y como suele pasar en estas cosas, seguro que con el paso del tiempo ya ni nos acordamos. Como ha ocurrido con los profesionales sanitarios, a los que hemos pasado de aplaudir a las 8 a volver a criticarles. Si me historia sirve de ejemplo, yo os diría sin dudarlo dos veces que “me vuelvo al pueblo” una y mil veces. ¿Y tú? ¿Lo harías?

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