Abogados y tecnología: lo que la IA puede hacer

Profesiones como la abogacía o todo lo relacionado con las leyes se asocian con las letras, los libros y los textos más densos que podamos imaginar. No pensamos en jueces y abogados pegados a la pantalla del ordenador o recurriendo a los últimos avances tecnológicos para desempeñar sus funciones. Sí, con un teléfono en la mano, hablando con unos y otros a la búsqueda de la información necesaria o consultando online los textos jurídicos necesarios en cada momento. Poco más. Nuestra mente no da para imaginar a un abogado con su toga, haciendo uso de la IA. Nada más lejos de la realidad.

Tecnologías tan vanguardistas y actuales como la inteligencia artificial y el Big Data forman parte indispensable de la transformación digital que viven los despachos de abogados en la actualidad. La forma en la que trabajamos en general está cambiando de forma sustancial y a una velocidad muy rápida. En el caso de los profesionales del Derecho, no se esperaba esta transición, puesto que las expectativas difieren de las que tienen otras profesiones. El ritmo de trabajo es más rápido y, en consecuencia, la complejidad de la información crece a una velocidad mayor. Casi el ochenta por ciento de los profesionales del derecho han incorporado herramientas de IA en su trabajo diario, siendo los departamentos jurídicos de las empresas más proactivos en la adopción de este tipo de tecnología. De hecho, estos profesionales no se preguntan si deben adoptar la inteligencia artificial en su trabajo, se preguntan cuál es la mejor manera de hacerlo.

Son tantos los avances que se llevan a cabo en el mundo de la inteligencia artificial que los profesionales del derecho deben tener en cuenta diversos aspectos y prepararse para sacar el mayor provecho de esta tecnología. Los estudios llevados a cabo sobre esta cuestión anuncian que las principales tendencias tecnológicas que configuran el futuro de la práctica jurídica vienen impulsadas por la IA, teniendo un gran impacto en el sector, por lo que es necesario estar preparado.

Conocimiento y habilidad de la IA

Toda la sociedad se encuentra con la inteligencia artificial en alguna de sus formas o aplicaciones. En el mundo judicial, esta tecnología se encuentra acelerando los flujos de trabajo jurídicos, incluida la interacción con los documentos, los resúmenes y la revisión y el análisis de los contratos, entre otros. Como nos señalan los profesionales del derecho de Nostrum Legal Immigration Lawyers, expertos en materia de inmigración. El uso de la IA ha aumentado en más de un trescientos por cien en los últimos años y no solo en los abogados de los bufetes; los abogados corporativos utilizan tecnología de vanguardia, entre la que se incluye la IA generativa.

De tal manera que el interés que muestra el sector jurídico por la inteligencia artificial es el reflejo de una tendencia mayor y más amplia de transformación de la mano de obra. Las facultades de Derecho responden a la demanda de competencias especializadas en IA, integrando la formación en la misma en los abogados junior.

Las organizaciones que no se adapten dentro de sus puestos de trabajo a las funciones y arquitecturas de la inteligencia artificial pueden perder a sus mejores talentos. Teniendo en cuenta que casi un tercio de los profesionales jurídicos consideran abandonar o ya lo han hecho, el sector, a consecuencia de su salud mental, el agotamiento o el estrés, la IA supone una excelente oportunidad para aliviar la carga de numerosas tareas que requieren mucho tiempo, lo que supone poner un freno a la sangría mental que los profesionales del sector sienten de forma habitual.

Dentro del sector jurídico, la IA tiene un potencial altamente transformador. En estos momentos, adoptar esta tecnología todavía supone obtener un superpoder como el de añadir un nuevo asistente jurídico al equipo. Un asistente capaz de cotejar infinidad de datos al mismo tiempo. Cuando ya no sea necesario hacer una supervisión constante de la IA, los profesionales prestarán sus servicios mejor y con mayor rapidez de lo que lo han hecho hasta ahora.

Esta tendencia refleja el enfoque del software que se centra en el usuario, donde la tecnología consiste en una extensión natural del flujo de trabajo que permite que los profesionales se centren en la obtención de resultados. Son muchos los empleados de los bufetes de abogados y sus homólogos corporativos que experimentan dificultades a la hora de integrar la inteligencia artificial en los sistemas y procesos jurídicos disponibles, por lo que en los últimos meses la tecnología jurídica se dirige a un mundo de agente a agente, donde los agentes de IA facilitan el acceso instantáneo a la información existente, proporcionando a sus usuarios respuestas sencillas a consultas complejas.

De manera que los profesionales del derecho esperan que las herramientas de la IA funcionen de manera invisible en sus plataformas. Incorporar las capacidades de IA al entorno familiar supone eliminar la necesidad de cambiar de herramientas, haciendo más fácil y sencillo que los equipos jurídicos puedan realizar su trabajo con mayor eficiencia.

Al llevar la inteligencia artificial al contenido y no exigir que el contenido migre a las plataformas independientes, los profesionales pueden maximizar el valor de esta tecnología al minimizarse las interrupciones, permitiendo que se despliegue la información con mayor rapidez.

IA en derecho: motor de la negociación

Los expertos en proveer dentro del espacio de la tecnología jurídica se consideran colaboradores esenciales que pueden ayudar a las organizaciones a que integren este tipo de herramientas basadas en la IA y adaptadas a la profesión. De forma que se facilita mayor rapidez en el despliegue, el acceso a la innovación y la capacidad de adelantarse a las tendencias emergentes en este momento.

Casi la mitad de los bufetes afirman tener confianza en los socios externos para implementar la IA, siendo la eficiencia, los costes y el acceso a la innovación los impulsores de esta realidad. Mientras que antes, tan solo las grandes empresas podían construir una infraestructura avanzada basada en la IA, en la actualidad las colaboraciones estratégicas han democratizado su uso y la han hecho más accesible para todas las empresas.

Disponer de un DMS 2.0 hace más sencillo que los equipos jurídicos implementen la IA y su contenido sin tener que llevar el contenido a la IA. Una gran mayoría de los despachos de abogados han actualizado su SGD, por lo que aquellas funciones que se basan en la IA se convierten en esenciales a la hora de respaldar los objetivos estratégicos de las empresas. Las capacidades de la IA se incorporan con la finalidad de que el contenido permanezca dentro de las plataformas sin tener que llevarlo a herramientas independientes. La capacidad de búsqueda semántica permite que los profesionales del sector judicial consulten los sistemas utilizando un lenguaje cotidiano.

Las plataformas DMS de última generación hacen posible que se introduzca la automatización y la inteligencia dentro del flujo de trabajo documental. Tareas como el etiquetado, las comprobaciones de conformidad y el control de las versiones se encuentran a día de hoy automatizadas, lo que supone la liberación del trabajo administrativo más repetitivo para los equipos jurídicos. Un SGD inteligente es capaz de extraer las fechas de renovación de los contratos y activar una alerta de renovación por email con una antelación de tres meses.

A razón de que se acelera la adopción de la inteligencia artificial dentro del sector jurídico, es más esencial que se mantenga y garantice que se hace un uso ético de la misma y exista total transparencia. Aunque esta tecnología ofrece un gran potencial, supone una serie de desafíos como la precisión, el sesgo en los algoritmos, la falta de explicabilidad y la creciente preocupación sobre la seguridad de los datos. El abordaje de este tipo de cuestiones es fundamental para que se pueda tener confianza en las soluciones que vienen impulsadas por la IA y se garantice el cumplimiento de la normativa emergente en cada momento.

La privacidad y la seguridad de los datos son indispensables dentro del sector jurídico, en el que tiene que protegerse a toda costa la información sensible de los clientes. Estos sistemas de IA tienen que estar adheridos a los más estrictos protocolos de seguridad, entre los cuales debe incluirse el anonimato y la encriptación de los datos para que se cumpla con la normativa reglamentaria.

A pesar de que la IA puede automatizar tareas y producir conocimientos, los profesionales del derecho tienen que validar los resultados para mantener la responsabilidad. En el flujo de trabajo se tienen que incorporar las revisiones llevadas a cabo por abogados cualificados antes de dar por válidos los resultados obtenidos de la IA. La transparencia es por igual importante, debido a que los sistemas de IA influyen cada vez más en las decisiones judiciales que se toman.

De todo esto se deriva que el impacto de la inteligencia artificial es grande y lo será más todavía, además de ser bastante significativo. Desde los programas utilizados en las facultades de derecho hasta el cambio en la facturación que realizan los bufetes, los equipos corporativos y los despachos de abogados tienen que coger las riendas de esta tecnología y centrarse en sus posibilidades de futuro debido a que se incorpora cada vez más en ciertos aspectos del trabajo diario.

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